
El lunes pasado, Catamarca reabrió sus escuelas rurales para recibir a docentes y directivos, que ya comenzaron a planificar el regreso a las clases presenciales. Los chicos de los últimos años de los niveles, tanto de primaria como secundaria, se sumarán el 18 de agosto y desde entonces comenzará un retorno gradual.
Eugenia Rosales, ministra de Ciencia e Innovación Tecnológica de Catamarca, analizó la estrategia que llevaron adelante para sostener la continuidad pedagógica hasta las vacaciones de invierno. Consideró que la virtualidad es un punto de no retorno y que se proyecta una jornada extendida bimodal.
-¿Qué balance hacen de esta primera mitad del año a distancia?
Nosotros nos pudimos acomodar rápido porque ya veníamos con una semana previa de prevención por el dengue. El fin de semana que se suspendieron las clases nos pusimos a trabajar. Todas las secretarías del ministerio fueron a asistir a la secretaria de nuevas formaciones e inserción. Todos los recursos humanos con conocimiento en programación estuvieron abocados a la pata de educación.
-¿Cuál fue la primera respuesta que pudieron dar?
-En un principio comenzamos con Google Classroom porque era lo que teníamos a disposición, pero muy poco tiempo después pasamos a Magnaplus, que es una plataforma propia, completamente moldeable y nos permitió la extensión del dominio .edu, lo que da acceso gratuito a través del celular. Tenemos una biblioteca propia, más módulos y núcleos de enseñanza e incorporamos nuevos cursos.
-¿Cómo van a aprovechar la plataforma una vez que los chicos ya estén en el aula con normalidad?
-Las plataformas virtuales no se van a ir, cuando haya una nueva normalidad. La virtualidad va a seguir funcionando. Nuestro plan para 2021 y posterior es seguir utilizando la plataforma para dar una doble escolaridad. Que en las escuelas técnicas los chicos tengan acceso a inglés, al desarrollo de actividades en software para que cuando terminen se incorporen en el mercado laboral. Más ambiciosamente dentro de la tecnología del conocimiento, que sean creadores de su propio destino.
-¿Qué porcentaje de alumnos se sumaron a la herramienta virtual?
-Tuvimos cerca del 40 por ciento de los alumnos conectados en la plataforma. Con el resto, que no disponen de conectividad o dispositivos, seguimos a través de cuadernillos impresos. La plataforma nos permite saber quiénes estuvieron conectados y quiénes no para establecer prioridades a la hora del retorno a clases. En aquellos lugares de menor riesgo epidemiológico, en especial en las zonas rurales, comenzaremos una vuelta paulatina que tendrá como prioridad a los chicos que no tuvieron continuidad.
-¿En qué medida corren riesgo los chicos que no estuvieron conectados de abandonar el sistema educativo?
-Entendemos que los chicos no estando en la escuela ni conectados están en una situación de riesgo de abandonar el sistema. El acompañamiento y la contención de las familias es fundamental en este punto, pero desde nuestro lado tenemos que agotar todas las instancias para traerlos de vuelta.
-¿Los docentes pudieron adaptarse a la contingencia?
-Los docentes nos pidieron hacer encuentros provinciales para promover la enseñanza virtual y compartir experiencias. Reconocen que necesitan de las capacitaciones, más allá de que están vinculados al mundo de la tecnología. Esto va a seguir como una política de ahora en más. Tanto el gobierno nacional como provincial asumieron la responsabilidad de garantizar el acceso.
-¿Qué dejará como aprendizaje la pandemia en el campo educativo?
Ninguno estaba preparado para que la educación deje de ser presencial. Hemos sido criados para la educación presencial y crecimos tomándolo como única alternativa. La pandemia, que nos modificó comportamientos a todos, nos permite trazar una agenda de bimodalidad. Por caso, dudo que cuando quede atrás volvamos a tener la misma cantidad de reuniones laborales en persona. Con una aplicación se resuelven rápidamente cuestiones urgentes.