
El 20 de enero se celebra a San Sebastián, patrono de arqueros, soldados y atletas. Es invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión. Día en que miles de personas le agradecen por su intercesión o simplemente para pedirle un favor, siempre debemos seguir el ejemplo de San Sebastián, por su fe inalterable y fortaleza para superar dificultades. San Sebastián es el ejemplo de amor verdadero ante Dios. Cuando tengamos que enfrentar cualquier situación difícil, debemos rezar una oración a San Sebastián, para que nos dé fuerza y valentía.
El primitivo poseedor de las tierras del actual Pomán, Don Sebastián de Loria, traería consigo al santo de su nombre y devoción: San Sebastián. A la muerte de Loria, su viuda doña Catalina de Artazar, contrajo matrimonio en segundas nupcias con otro español; el General Francisco de Nieva y Castilla. Su familia y unos pocos españoles e indios de la encomienda eran fieles a la imagen de San Sebastián, a quien honraban cada 20 de enero, fecha señalada por el calendario Romano para su conmemoración.
Paulatinamente corrieron los años, hasta que un fatídico 4 de febrero de 1898, las entrañas de la tierra se estremecieron con tal furia que derribó algunos edificios, entre ellos el humilde templo. El cielo derramó agua a torrenciales y el río desbordó su cauce generando el pánico entre los habitantes que buscaban lugares elevados en procura de salvación.
Todo se había perdido, menos la fe, de manera que prestamente se levantó en la plaza pública una rústica capilla, y allí se ubicó San Sebastián. La gente se reunía para elevar plegarias y encender velas, como lo fue y es costumbre entre los fieles. Pero estas provocaron un incendio de tal magnitud, que por poco acaba con lo poco que se había rescatado de la destruida capilla. Se dice, que Don Segundo de Nieva y Castilla, en un acto de arrojo, desafió las llamas y se lanzó contra ellas tratando de salvar a San Sebastián, pero solo pudo recuperar una imagen muy deteriorada del Santo. Ésta fue restaurada y es la que aún se preserva en la capilla de San Roque, del puesto serrano «La Piedra Parada»

En el año 1962 San Sebastián ya era declarado patrono de Pomán. En el año 1900, llega desde Italia, la segunda imagen de San Sebastián, por gestion del entonces parroco Juan Cayetano Bianchi, una vez llegada al puerto de Buenos Aires, se la trasladó en tren hasta Huillapima. Es en este lugar donde se produce lo que se considera, el primer milagro del santo, el de la bendición de la lluvia. La misma viene a reemplazar a la imagen anterior, muy dañada tras el terremoto y posterior incendio. ésta ultima es la que preside las festividades principales. Desde el año 1913, se reza la novena, escrita por el padre bianchi, el presbítero ramón barros compuso el himno a san sebastián, que todos los pomanistos entonan con especial unción durante las festividades de su glorioso patrono.
En la localidad de la Villa de Pomán, se celebra esta importante y tradicional fiesta de fe y piedad popular. La comunidad durante todo el año se prepara para vivir este momento en el que se renueva la devoción de este santo patrono de la comunidad traído por quienes fundaron la ciudad. La imagen del santo, de unos 33 centímetros aproximadamente, es bajada desde una pequeña Capillita que se encuentra en el puesto de La Piedra Parada. En ese lugar, desde temprano se congregan cientos de peregrinos que, en misachico, a pie y a caballo bajan portando la imagen del santo hacia el pueblo donde es esperado y recibido con todos los honores. Esta fiesta religiosa es también una importante fiesta popular pues dio origen al Festival Nacional de San Sebastián, uno de los más antiguos del país.