
Romualdo Ignacio «Nacho», «el Diaguita» Bazán, 19 años, nacido en Mutquín, provincia de Catamarca. Cumplió el servicio militar obligatorio asignado al "Monsunen" como marinero del Apostadero Naval Malvinas.
Cuando los ingleses bombardearon el «Monsunen», el cabo primero Carlos Javier Rivero cayó al mar. «Nacho» Bazán no dudó, y sin saber nadar, pero sí flotar, se lanzó a las aguas heladas del Atlántico Sur para rescatar a su compañero, salvándole la vida.
Su nombre figura discretamente en el libro Poker de Ases en Malvinas, epopeya de los barcos auxiliares, de Jorge Muñoz. Allí se lo incluye entre los once hombres de la Armada que, al mando del teniente de navío Jorge Gopcevich Canevari, se hicieron cargo del Monsunen, un barco inglés de carga, de las Falkland Island Company, que los argentinos capturaron —y con el que espiaban a los ingleses— apenas el ex dictador Leopoldo Galtieri se lanzó en su cruzada de retomar las islas por las fuerzas, el 2 de abril del 82. Bazán, que entonces cumplía el servicio militar obligatorio, fue asignado al Monsunen como marinero del Apostadero Naval Malvinas.
Entrevistado para el filme «Locos por la Bandera», de Julio Cardoso, él mismo contó que una semana después del 2 de abril estaba en el escenario de guerra. «Es difícil explicar lo que se siente, sólo lo puede saber quien estuvo ahí», se lo oye decir en la entrevista.Y fue arriba del barco donde la vida lo dejó decidir qué hacía. Cuando los ingleses bombardearon el Monsunen, el cabo primero Carlos Javier Rivero se cayó al mar. Bazán no lo dudó, y sin saber nadar pero sí flotar se lanzó al agua el helada del Atlántico Sur para rescatar a su compañero. Y ambos se salvaron. Los hombre combatieron luego en Goose Green, y tras la derrota argentina pasaron primero por San Carlos y luego fueron derivados a Montevideo.
Su valentía le valió la Medalla «La Nación Argentina al valor en combate», la más alta condecoración para un sobreviviente de la guerra
Bazán recorrió el país para contar la guerra. También dirigió el programa «Malvinas en los Colegios» de la Fundación Generación Malvinas y los centros de veteranos de guerra de la provincia de Buenos Aires. Y como miembro de la Comisión Nacional de ex combatientes, era uno de los organizadores de los viajes de familiares de los caídos a las islas. .
Murió en 2006, a los 42 años con la soledad y la tristeza de quienes lucharon por su país y no recibieron la ayuda pertinente que necesitan. Su funeral no tuvo los honores por parte de la Armada ni de la Policía Federal (donde se desempeño luego del conflicto) La guardia de honor a «Nacho» Bazán fue realizada por los veteranos de guerra de Malvinas.
Fue uno de sus más activos representantes y luchadores por mantener vivo en la memoria de los argentinos, el recuerdo de los acontecimientos de la guerra del Atlántico Sur.
Del libro «Malvinas 82 Historias de una guerra», Santiago Capurro Robles, Editorial Dunken