Desde la Pastoral Social indicaron que la elevada asimetría de las fuerzas en disputa entre los representantes del Estado y la pequeña comunidad son una muestra «del fracaso del diálogo» entre las partes.
La Pastoral Social de la diócesis de Catamarca emitió un documento respaldando a la comunidad originaria de Peñas Negras, que sufrió hechos de violencia en rechazo a la actividad de una empresa minera en el paraje belicho. Más allá de lo infrecuente de un pronunciamiento de parte de la iglesia local sobre conflictos vinculados a la actividad minera y que sea casi a dos semanas de los hechos, el pronunciamiento remarca que «la violencia no es el camino» (así se titula el documento), cuestionando el actuar del Estado y la falta de diálogo.
«Los hechos de violencia desatados en Peñas Negras constituyen un palmario indicador del fracaso del diálogo o del no diálogo entre las partes involucradas», indica el espacio eclesiástico. No fue la única observación. Es que, expusieron, «lo que produce estupor en los hechos de violencia de Peñas Negras es la elevada asimetría de las fuerzas en disputa entre los representantes del Estado y la pequeña comunidad originaria».
Sobre este eje, acotan: «Preocupa también que no se haya escuchado oportunamente los reclamos de los pobladores y que se viera vulnerada la seguridad y dignidad de los ciudadanos de nuestro interior provincial». Por si quedaban dudas, la Pastoral remarca que por esos motivos «nos solidarizamos con los hermanos catamarqueños afectados por los hechos de violencia contra la comunidad originaria de Aguas Negras–Aguas Calientes».
«Para un desarrollo minero responsable con el ambiente y la dignidad humana de los pobladores el ejercicio de la violencia no es el camino para recorrer”, sostiene la Iglesia para contraproponer que, “en cambio, resulta más constructivo el diálogo basado en el respeto a los intereses ancestrales de las comunidades originarias».
Por otra parte, entendieron que fue «saludable para desactivar el conflicto que desde el Ministerio de Minería se haya solicitado a la empresa minera que trabajaba en la zona de Peñas Negras–Aguas Calientes el retiro y cese de actividades en el territorio de conflicto hasta que los proyectos mineros cuenten con el aval y la licencia social de la comunidad originaria”. “Con el objetivo de que prevalezca la paz y armonía en nuestro querido territorio catamarqueño resulta necesario no legitimar la violencia, en cualquiera de sus formas, en cualquier ámbito, o como medio de imponer el desarrollo de una actividad productiva», destacaron.
De esta forma, sostienen que «el diálogo mesurado, abierto, franco y fecundo es el camino para resolver las controversias y diferencias de intereses».