
El reconocido chef y maestro pastelero argentino, Osvaldo Gross, sorprendió recientemente al compartir detalles poco conocidos de su vida profesional antes de dedicarse de lleno a la gastronomía.
En una entrevista publicada por La Nación, al ser consultado sobre sus primeros pasos, Gross relató:
«Trabajé en un laboratorio. Nosotros hacíamos investigaciones en una mina de Rodocrosita en Andalgalá (Catamarca) que todavía debe existir. Hacíamos análisis referidos a todo el material que quedaba luego de la extracción para ver si el mineral se podía extraer de otra manera».
Este vínculo, que se remonta a la década del ’90, conecta al chef con uno de los símbolos más emblemáticos de Andalgalá: la Rodocrosita, también conocida como «Rosa del Inca» y declarada piedra nacional argentina. Tras conocerse esta historia, el secretario de Turismo de Andalgalá, Guillermo Acevedo, tomó contacto con Osvaldo Gross para coordinar posibles colaboraciones que integren la piedra Rodocrosita como elemento simbólico y de identidad local.
«Es un orgullo saber que un referente de la gastronomía internacional tuvo parte de su historia ligada a nuestra tierra. Sería increíble poder realizar una colaboración desde el punto de vista de nuestra identidad gastronómica» expresó Acevedo.
La propuesta busca no solo resaltar la belleza y el valor cultural de la rodocrosita, sino también fortalecer la proyección turística de Andalgalá a través de experiencias innovadoras que unan historia, geología y gastronomía de alto nivel.