
Vecinos y trabajadores que se dedicaron a limpiar y desarmar basurales clandestinos en la zona de Chaquiago de Abajo expresaron su «bronca e impotencia» al encontrar que los mismos sitios han vuelto a ser usados para arrojar una gran cantidad de residuos.
«Llegamos a seguir trabajando, desarmando basurales, pero al llegar al lugar vimos que se volvió a tirar muchísima basura y en varios lugares», lamentó uno de los implicados en la limpieza. La frustración surge de la falta de empatía y cuidado por el trabajo realizado y, sobre todo, por el bienestar de la comunidad.
Los vecinos hicieron un llamado a la conciencia, recordando que esta acumulación de basura genera problemas sanitarios, como la proliferación de moscas con la llegada del calor, y que existe un basural municipal habilitado para este fin.
«Deberían hacer un esfuerzo por el bien de todos, hay un basural municipal para ir a tirar», señalaron.
Ante esta situación, se hizo un pedido urgente a los vecinos para que, si observan a personas arrojando residuos, tomen fotografías y las compartan con las autoridades. El objetivo es poder identificar a los responsables y tomar medidas para detener esta práctica.
El Municipio de Andalgalá advierte con multas por la irresponsabilidad ciudadana en Chaquiago
Con un tono firme y sin la habitual cordialidad, el Municipio de Andalgalá lanzó un duro comunicado este martes, expresando su hartazgo ante la persistencia de microbasurales en la zona de Chaquiago de Abajo. A pesar de las constantes limpiezas semanales realizadas por el personal municipal, vecinos «desaprensivos» continúan arrojando residuos, burlando el esfuerzo y el trabajo que se lleva a cabo.

El personal de limpieza, que acude cada semana a sanear estos puntos, se encuentra reiteradamente con la misma situación: sitios recientemente despejados, nuevamente convertidos en focos de basura. «Los microbasurales no los generamos nosotros. Todo lo contrario. Los limpiamos», sentencian desde el municipio, destacando que el problema radica en la «conducta ciudadana» y en la falta de respeto tanto por el trabajo del personal como por el ambiente.
El mensaje hace un llamado a la responsabilidad individual y social: «Los valores humanos y sociales se aprenden en casa».
Finalmente, el municipio fue claro en su advertencia: «Sí. Los van a multar.» Si bien reconocen que el procedimiento administrativo puede llevar tiempo, instan a los infractores a mostrar respeto por el personal de calle y por la limpieza del departamento. La paciencia municipal parece haber llegado a su límite, y se espera que las sanciones económicas comiencen a aplicarse a quienes no colaboren con el mantenimiento de un ambiente limpio para todos.