ZoyaPatel
Ahmedabad

A 37 años de la tragedia de la Cébila


Fue el 3 de diciembre de 1987 cuando el colectivo de la ya desaparecida Empresa Bosio salía desde la terminal a las 19 horas, con destino a Andalgalá.

Dicho accidente ocurrió aproximadamente a las 20.50 horas, de un día viernes, cuando 22 pasajeros que viajaban en un colectivo hacia el Oeste provincial fueron sorprendidos por un alud en la fatídica quebrada y quedaron practicamente enterrados por una montaña de lodo y piedras. El saldo fue 18 personas fallecidas.

El 3 diciembre de 1987, Catamarca sufrió una de las tragedias más grandes de su historia, que dejó un saldo de 24 muertos que viajaban a bordo de un colectivo de la empresa Bosio. Fueron tragados y sepultados por un aluvión de agua, barro, piedras y grandes troncos, al desbordarse el río.

El micro había partido de la Terminal de Ómnibus de esta Capital a las 20, con destino a Andalgalá.

Uno de los sobrevivientes de la tragedia, Francisco el chofer, relató el momento con detales y dijo que al momento de ingresar a La Cébila soplaba un fuerte viento y caían piedras en lo seco, pero no había vestigios de una tormenta como la que se desató. Casi en la mitad de la Quebrada percibió un olor feo, lo que le trajo un mal presagio, por lo cual le sugirió a los pasajeros volver por la ruta de El Cebollar. Eso significaba una hora más de viaje, pero nadie aceptó.

Continuando su camino, un poco más distante del kilómetro 1.130 se topó con un árbol atravesado en la ruta, que impedía el paso por lo que volvió a insistir a los pasajeros para regresar, provocando por segunda vez la negativa de los estos.

Ante esta realidad, el chofer detuvo el colectivo pegado al cerro y se bajó del mismo acompañado por las cinco personas que sobrevivieron como él.

En su relato, Francisco contó que le pedía a la gente que se subiera rápidamente al cerro, ya que pensaba enganchar con unas cadenas el árbol que atravesaba la ruta para tirarlo con el colectivo y así retirarlo de la ruta, pero los pasajeros se volvieron a negar y permanecieron todos en sus asientos.

El sobreviviente contó en ese momento que en el instante que estaba abajo del colectivo vio que se venía una ola de 20 metros de altura con agua y barro que arrasaba con lo que se le cruzaba en el camino. En ese momento, otro de los sobreviviente le alcanzó a tomar la mano salvándole la vida.

Según manifestó a un medio provincila, ese día caminó con ropa interior ya que la correntada le había arrancado la ropa, mientras lo arrastraba al observar el colectivo, se acercó hacia él y encontró a los 24 pasajeros muertos; parecían pescaditos en medio del barro, señaló Francisco.

Su historia es un recordatorio de la vulnerabilidad humana ante la naturaleza, pero también de la resiliencia, la fe y el valor de quienes, como él, logran seguir adelante.

Un inmenso respeto por el chofer Luna y un recuerdo eterno para las víctimas.

Mumbai
Kolkata

El Sitio no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores ni de las reflejadas por sus lectores en los comentarios de noticias o artículos, correspondiendo toda responsabilidad a la persona que realiza tales comentarios o expone esas opiniones. No se permiten comentarios ofensivos o insultantes, los cuales serán bloqueados en forma automática por el sistema.

Bangalore
Artículo Anterior Artículo Siguiente