
Madres de los barrios 60 Viviendas y Rosa del Inca expresaron su malestar debido a que grupos de jóvenes utilizan el mobiliario diseñado para niños pequeños, impidiendo su uso y poniendo en riesgo las flamantes instalaciones. Reclaman mayor responsabilidad y cuidado de los espacios públicos.
{nextPage}
Lo que debía ser un espacio de alegría y encuentro para las familias de la zona sur del distrito Chaquiago se ha transformado, en los últimos días, en foco de conflicto y preocupación. Vecinos, y particularmente madres de niños pequeños que asisten a la recientemente inaugurada plaza que une a los barrios 60 Viviendas y Rosa del Inca, han hecho público su reclamo ante una situación que se repite sistemáticamente.
Según señalaron las denunciantes a este medio, grupos de adolescentes han «tomado» el sector de juegos infantiles, utilizándolos de manera inadecuada y, en muchos casos, impidiendo que los destinatarios originales —los niños de corta edad— puedan hacer uso de los mismos.
Juegos en riesgo y falta de espacio
«Es una pena, porque la plaza quedó hermosa y los chicos estaban ilusionados, pero vas a la tarde/noche y está llena de adolescentes en los juegos que no están hechos para su peso», expresó una madre que prefirió resguardar su identidad. «No solo no dejan jugar a los más chicos, sino que los juegos se van a romper», agregó con tono de resignación.
La preocupación central de la comunidad radica en la durabilidad del mobiliario urbano. Al ser diseñados para un uso infantil, el sobrepeso y el trato rudo por parte de jóvenes de mayor edad podrían causar daños irreparables en poco tiempo, frustrando la inversión realizada para el disfrute de todos.

Un llamado a la convivencia y el cuidado
Las imágenes compartidas por los propios vecinos son elocuentes y muestran a grupos de jóvenes ocupando el sector de juegos mientras los niños pequeños observan desde un costado o deben retirarse del lugar.
Ante este escenario, los vecinos no solo reclaman mayor presencia o control, sino que hacen un llamado directo a la responsabilidad social y a la conciencia comunitaria. El mensaje es claro: cuidar los espacios públicos es tarea de todos. Se apela a la convivencia armónica, respetando los sectores destinados a cada grupo etario, para que la nueva plaza siga siendo un lugar de disfrute y no un motivo de discordia.