
La Comisión Directiva de la institución denunció robos y destrozos en sus instalaciones. «Duele ver cómo en minutos se destruye lo que lleva años construir», expresaron en un duro comunicado tras constatar los daños en el predio.
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El Club Atlético Jorge Newbery atraviesa horas de profunda amargura. Lo que debería ser un espacio de encuentro, deporte y crecimiento para las familias, se convirtió en el escenario de actos vandálicos que han dejado una herida abierta en el corazón de sus socios y simpatizantes.
En los últimos días, personas desconocidas ingresaron a la cancha del club con el único objetivo de dañar y saquear. Según el relevamiento realizado por las autoridades, los delincuentes sustrajeron y destruyeron elementos vitales para el funcionamiento diario: grifos, puertas, tablones, mangueras y tramos de alambre perimetral.
El valor del sacrificio
Desde la Comisión Directiva fueron tajantes al recordar que en el club «nada es gratis». Cada material y cada mejora en las instalaciones es el resultado directo del trabajo a pulmón, rifas, colaboraciones y el aporte genuino de quienes sienten los colores.
«Es realmente una vergüenza que sucedan este tipo de hechos en un lugar que representa historia, esfuerzo y pertenencia. Cuando alguien roba o destruye dentro de nuestras instalaciones, no le hace daño a una persona, sino a toda una comunidad», manifestaron con indignación.
Un daño que trasciende lo material
Para los dirigentes y colaboradores, el golpe más duro no es solo el valor económico de lo robado —el cual es significativo— sino el desprecio por el esfuerzo ajeno. «Duele ver cómo en minutos se destruye lo que a muchos les lleva años construir», señalaron, haciendo hincapié en que detrás de cada manguera o cada tablón hay horas de tiempo robado a las familias para dedicarle a la institución.
Ante la vulnerabilidad que genera este tipo de ataques, el club ha solicitado la colaboración de todos los vecinos. La premisa es clara: el club es de todos y, por lo tanto, la custodia del mismo también debe ser colectiva.
Pedido a la comunidad: Se solicita a cualquier persona que haya visto movimientos sospechosos o tenga información sobre los elementos sustraídos, que se acerque a la institución o se comunique con algún integrante de la Comisión Directiva.
Pese al trago amargo, el mensaje final de la entidad fue de resiliencia: Jorge Newbery se construyó con esfuerzo, y sus socios aseguran que, a pesar de los vándalos, seguirán trabajando para poner de pie cada rincón dañado. Porque el sentido de pertenencia, a diferencia de un grifo o un tablón, no se puede arrancar.