
Lo que prometía ser una fiesta del fútbol en la «Caldera del Diablo» terminó de la peor manera. Por la cuarta fecha del Torneo Apertura de la AFB, el duelo entre Independiente y Unión Progresista se suspendió a diez minutos del final debido a una gresca generalizada que incluyó expulsiones e invasión de campo.
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Poco fútbol y mucha tensión
En lo estrictamente deportivo, ambos equipos quedaron en deuda con el espectáculo. Independiente fue quien más buscó abrir el marcador, pero se topó con una figura excluyente: el arquero del «León», «Musa» Álvarez, quien respondió con solvencia cada vez que fue exigido. Por su parte, Unión intentaba conectar su juego, pero carecía de profundidad para lastimar al local.
En el complemento, la tónica no varió demasiado:
«Rubia» Maza casi convierte con una espectacular media chilena que Álvarez logró desviar.
«Rulito» Villagra estrelló un tiro libre en el travesaño, en lo que fue la jugada más clara del «Diablo».
El ingreso de Santiago Álvarez Lizárraga le dio mayor velocidad a la ofensiva de Unión, emparejando las acciones en un clima que ya venía caldeado por la «pierna fuerte» presente desde el inicio. La mas clara de la visita la tuvo el ingresado Kevin Sacaba que no pudo darle direccion al cabezazo tras el envio preciso de Brian Gomez.
El detonante del caos
Pasados los 30 minutos del segundo tiempo, el partido se desmadró en una sucesión de hechos:
* Doble amarilla: Leonardo Valdez vio la roja tras una dura entrada sobre Lizárraga, dejando a Independiente con diez.
* Agresión sin pelota: En medio de las protestas, el local Rodrigo Gutiérrez golpeó a Jael Lizárraga. El árbitro Walter Ramos, tras ser advertido, expulsó a Gutiérrez.
* Descontrol total: Mientras Gutiérrez se retiraba, Daniel Sacaba (Unión) fue a buscarlo para increparlo. Esto desató una trifulca que escaló rápidamente con la invasión de campo de ambas parcialidades.
Final en manos del Tribunal
Ante la falta de garantías y el desborde generalizado, el Internacional Walter Ramos decidió suspender el encuentro. Ahora, la resolución del partido quedará en manos del Tribunal de Penas, que deberá determinar sanciones y el destino de los puntos basándose en el informe arbitral de una tarde que terminó «al rojo vivo», pero lejos del fútbol.