
La historia del fútbol femenino en nuestra región no se puede escribir sin mencionar un nombre que es sinónimo de resistencia, talento y pasión pura: Teresita de las Mercedes Cano. Hoy, con 63 años y una vida dedicada a la redonda, esta pionera nacida un 2 de septiembre de 1963 recibirá un merecido reconocimiento en Santa María, en el marco de la final del Torneo Provincial Femenino.
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Los inicios en el barro y la resistencia
A finales de los 70 y principios de los 80, el fútbol para las mujeres en Andalgalá y en toda Catamarca era una utopía. No había clubes, ni ligas, ni botines diseñados para ellas. Teresita recuerda que la disciplina simplemente «no existía». Eran ellas quienes debían autogestionarse, y la mayoría de las veces, el destino era jugar en equipos masculinos donde, por pura destreza, se ganaban un lugar.
Siendo apenas una adolescente, integró «Las Estrellas Rojas de Huaco», un equipo que fue un faro de vanguardia en una época donde ver a una mujer con una pelota era un acto de rebeldía.
El salto a la capital: De los potreros a River Plate
El destino de Teresita cambió a los 16 años. Aunque su deseo era estudiar en Córdoba, la decisión familiar la llevó a Buenos Aires, específicamente a José C. Paz. Allí, bajo el ala de una tía, comenzó su recorrido por el fútbol de potrero y el fútbol cinco.
Su capacidad técnica como número 3 no pasó desapercibida. A esa corta edad, llegó a las filas de River Plate. Eran tiempos donde el fútbol femenino no estaba federado y las condiciones eran precarias, pero la pasión era el motor que la mantenía en pie. Tres años después, la llegada del «Checho» Batista a la estructura de River le dio un impulso vital a la actividad, permitiendo que las jugadoras comenzaran a ganar visibilidad.

Una trayectoria de élite y el sueño de la Selección
El currículum de Teresa Cano es un mapa del fútbol argentino. Su zurda y su entrega pasaron por:
Estudiantes de La Plata
Deportivo Español
Tigre
All Boys
Segunda etapa en River Plate
En una entrevista exclusiva con Andalgalá Diario, Teresita recordó el sacrificio que implicaba mantenerse: «Para jugar, trabajaba con cama adentro. Salía a entrenar y volvía para seguir cumpliendo con mis tareas».
Uno de los hitos más brillantes de su carrera ocurrió entre 1987 y 1988, cuando fue seleccionada entre 70 futbolistas para integrar un selectivo nacional. Ese equipo viajó a Río de Janeiro para enfrentar a las potencias del continente. En una hazaña histórica, derrotaron a Brasil por 1-0, un equipo que ya contaba con mucho más rodaje profesional que las argentinas.

El regreso a casa y el legado familiar
En 1992, Teresita regresó a su Andalgalá natal. Pero su retiro estaba lejos. Se sumó al equipo de «Las Power», con quienes alcanzó la gloria provincial en 2015 al vencer a Sacachispas de Belén por 1-0.
Hoy, esa misma pasión corre por las venas de sus cinco hijos. Entre ellos, Agustín Cano, quien sigue los pasos de su madre como pilar defensivo en Racing de las 250 (Belén), compitiendo actualmente en los cuartos de final del Torneo Provincial.

«El fútbol me dio todo»
Miembro de una familia numerosa de 12 hermanos, Teresa trabajó en rotiserías, fábricas y panaderías, pero su identidad siempre estuvo ligada al césped. Actualmente, vuelca toda su sabiduría en la Asociación de Fútbol de Barrios (AFB), guiando a las nuevas generaciones.
«Al principio fue por curiosidad, pero en cuanto tuve la pelota en los pies, me di cuenta de que el deporte realmente me gustaba. Era y soy una apasionada... », confesó a nuestro medio.
Hoy, Santa María se pone de pie para aplaudir a la mujer que pateó el tablero cuando nadie creía, la que marcó el camino para que hoy cientos de niñas en Catamarca puedan soñar con ser futbolistas.
¡Salud, Teresita!