
Bajo la premisa de que aprender también significa convivir, jugar y crecer a la par, la Escuela N.º 286 «Santa Lucía» llevó adelante una serie de jornadas de articulación entre los alumnos de la Sala de 5 años del Nivel Inicial y los niños de Primer Grado de la Escuela Primaria.
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El proyecto, coordinado por las docentes Noelia Andrada (Nivel Inicial) y Nancy Ferril (Primer Grado), propuso diversas experiencias pedagógicas, comunitarias y recreativas destinadas a afianzar los lazos de compañerismo y asegurar un tránsito fluido, confiable y afectuoso entre ambos niveles educativos.
Convivencia, empatía y trabajo colectivo
A lo largo de las distintas actividades, los pequeños estudiantes fueron los grandes protagonistas de encuentros donde el juego y la reflexión guiaron el aprendizaje:
Prevención del bullying y buen trato: A través de charlas dinámicas, dinámicas de grupo y una obra de teatro pedagógica, se abordó la importancia de la empatía, el respeto y la solidaridad. La jornada buscó concientizar sobre el valor de las acciones cotidianas para construir un entorno escolar donde cada niño se sienta seguro y valorado.
Taller de panadería casera: En un espacio de aprendizaje práctico, los alumnos amasaron y compartieron la elaboración de pan casero. La actividad permitió poner en valor el trabajo en equipo, la autonomía, la paciencia y el respeto por los ritmos de cada compañero, culminando con el reconocimiento de diversos rincones del establecimiento.
«Cazadores de relatos»: puesta en valor de la memoria oral
Uno de los momentos centrales del proyecto estuvo ligado a la investigación escolar sobre las leyendas y relatos del distrito de El Potrero. Convertidos en verdaderos «cazadores de historias», los niños recopilaron testimonios, narraciones de pobladores y mitos populares sobre sucesos misteriosos que integran la memoria oral de la comunidad.
Mediante entrevistas, grabaciones y expresiones artísticas, los estudiantes exploraron el patrimonio cultural local. La propuesta finalizó con una jornada recreativa y un picnic de relajación, espacio que sirvió para celebrar los logros alcanzados y afianzar los vínculos de amistad.
Un acompañamiento integral
Desde la institución destacaron que este tipo de iniciativas demuestran que la articulación va más allá de un traspaso académico formal: consiste en edificar puentes de confianza, continuidad pedagógica y contención emocional.
«Crecer juntos es aprender a respetarnos, ayudarnos y descubrir que siempre hay algo maravilloso por compartir», remarcaron desde el equipo docente, agradeciendo el compromiso de las maestras a cargo por impulsar propuestas que dejan huella en la trayectoria educativa de los niños.