
El pasado y el presente se entrelazan en cada rincón de nuestra geografía. Recientemente, el equipo de Amigos del Museo Arqueológico Provincial Samuel Alejandro Lafone Quevedo llevó adelante una travesía inolvidable por la imponente cuesta de Minas Capillitas, un recorrido que combinó la pasión por la aventura con el riguroso trabajo de investigación en el territorio de Andalgalá.
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Un recorrido por la historia y el paisaje
Durante tres intensas jornadas de caminata, los integrantes del equipo transitaron antiguos caminos de montaña con un claro objetivo: conectar los diferentes puntos de nuestra región andinense con destinos clave como Santa Bárbara, Vis Vís y Amanao.
Estas sendas, marcadas por la geografía agreste y los profundos silencios de la altura, guardan los ecos de generaciones pasadas. Cada paso dado no solo representó un desafío físico, sino una valiosa oportunidad para:
Buscar información histórica vinculada al poblamiento y uso tradicional del espacio.
Reconocer el territorio desde una perspectiva de conservación y respeto ambiental.
Relevar sitios arqueológicos previamente registrados para actualizar su estado de preservación.
Recuperar relatos y vivencias que forman parte de la identidad cultural andalgalense.
Compromiso con el patrimonio de Andalgalá
Más allá del aspecto exploratorio, este tipo de iniciativas reafirman el compromiso inquebrantable de la comunidad y de las instituciones locales con la preservación de nuestra memoria colectiva. El patrimonio arqueológico e histórico no es solo aquello que descansa en una vitrina, sino el paisaje vivo que nos rodea y que nos invita a comprender quiénes somos y de dónde venimos.
«Cada sendero, cada paisaje y cada vestigio del pasado representan una oportunidad para recuperar historias, reunir información y contribuir a la protección de nuestras raíces.»
Desde Amigos del Museo, la premisa sigue siendo clara y firme: caminar el territorio para conocer, valorar y preservar nuestro patrimonio. Una experiencia que demuestra que el estudio de la historia también se hace a pie, pisando la tierra y construyendo futuro desde la memoria.