
Tras el fallecimiento de un niño de 10 años por meningoencefalitis amebiana primaria, un especialista de la UNCA analizó el posible origen del organismo letal y la necesidad de extender los controles a otros espejos de agua en la región.
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La confirmación de la muerte de un niño de 10 años en Fiambalá a causa de la ameba Naegleria fowleri —conocida popularmente como la ameba «comecerebro»— generó gran conmoción y encendió todas las alarmas sanitarias en la provincia, al tratarse de un caso sin antecedentes locales. Este suceso motivó el cierre preventivo del complejo termal y la puesta en marcha de operativos de muestreo en el agua y en superficies del lugar.
La hipótesis de las aves migratorias
Consultado sobre cómo pudo haber proliferado este organismo en la zona, el doctor en Biología y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), Juan Barros, explicó que una de las hipótesis principales apunta a la llegada del parásito mediante aves migratorias provenientes del Caribe o Centroamérica, donde su presencia es frecuente.
Según detalló el especialista, las aves habrían actuado como transportes biológicos en sus desplazamientos anuales. El organismo sobrevive a condiciones adversas enquistándose en el cuerpo de los animales hasta hallar un hábitat favorable de manera ocasional. Al entrar en contacto con las aguas termales cálidas, los quistes habrían eclosionado, iniciando su ciclo vital y multiplicación.
¿Cómo actúa la ameba en el organismo?
Por su parte, especialistas infectólogos detallaron el mecanismo de infección: el agua contaminada ingresa por la nariz. Desde allí, el microorganismo asciende a través de los huecos del hueso etmoides (ubicado en la base del cráneo) hacia el cerebro y el parénquima cerebral, provocando una severa inflamación y destrucción del tejido que deviene en una meningoencefalitis clásica, la cual suele presentar cuadros muy graves si no se detecta y trata de manera inmediata.
Llamado a la prevención y extensión de muestreos
Ante este escenario, Barros sugirió realizar muestreos transversales e interdisciplinarios en otros ambientes de la provincia que presenten características similares a las termas —aguas cálidas con temperaturas preferentemente entre los 35 °C y 46 °C y de poco movimiento— con el fin de prevenir futuros riesgos.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias avanzan con los análisis epidemiológicos correspondientes. En paralelo, municipios de la región como el de Tinogasta informaron que el Complejo Termal La Aguadita continúa funcionando con total regularidad y con sus tareas habituales de limpieza, transmitiendo tranquilidad a los vecinos mientras se aguardan los resultados oficiales de la investigación en curso.