ZoyaPatel
Ahmedabad

Paisajes con historias: las estructuras con adoquines de Quebrada de Villavil


En la sección media de Quebrada de Villavil, 7 kilómetros al norte del poblado homónimo, en la margen opuesta a finca de Carrizal, en un pedemonte de pendiente suave cubierta por jarillas, algarrobos de mediano tamaño y elevados cardones que producen gran admiración, entre innumerables andenes de cultivo, acumulaciones de fragmentos de cerámica, algunos morteros y dispersos recintos prehispánicos; en 2.004 fue desenterrada una estructura rectangular de 6,20 metros de largo por 1,10 metros de ancho, que fue construida con pequeñas y medianas rocas una a la par de otra.

El hallazgo se efectuó mientras la empresa minera responsable del ducto que conecta el oeste catamarqueño con Tucumán realizaba obras para desplazar el sistema del cauce del Río Villavil y colocarlo sobre la margen izquierda, un lugar donde las temibles crecientes estivales no pudieran afectarlo como ya lo habían hecho años anteriores.

La singular construcción en piedra no era plana, sino que en su eje principal presentaba un suave abovedado. En una primera impresión, por sus características y el contexto en el que se hallaba, rodeada de patrimonio perteneciente a culturas anteriores a la conquista europea, hizo suponer que se había realizado el hallazgo de una notable edificación funeraria perteneciente a una persona o grupo familiar con gran jerarquía en su época, y que las riquezas que se encontrarían por debajo darían la gran noticia arqueológica de aquellos años.

Dante Coronel, arqueólogo y tercer director del Museo, comentaba con gran emoción a allegados de la Institución los pormenores del hallazgo y planificaba las acciones que se debían tener presentes para realizar una buena y documentada excavación arqueológica.

Antes de iniciar las actividades pertinentes, la Dra. Norma Ratto y su equipo de trabajo, arqueólogos vinculados a la obra, notaron que la estructura adoquinada cortaba transversalmente una superficie nivelada artificialmente cuyo ancho era de su misma longitud. Esta superficie se proyectaba de sur a norte en forma lineal y se hacía notar por los bordos originados por su despeje que con mucha atención eran perceptibles en sus límites este y oeste.


Unos años antes la arqueóloga Victoria Horwitz, que ya habían estado en el lugar convocada a la realización de estudios producto de la construcción de la línea de alta tensión que comparte el espacio, habían identificado el tramo de un viejo camino que según sus interpretaciones posiblemente haya tenido relación con el momento inca o hispano indígena.

Esta información comenzó a cambiar la interpretación de la curiosa estructura, más cuando se realizaron otros tres hallazgos de características similares, distantes uno de otro aproximadamente a 150 metros, y conectados por la superficie nivelada demarcada por bordos laterales. La suma de evidencias daba cuentas que las estructuras adoquinadas se vinculaban a la traza de un viejo camino. 

En aquellos años del descubrimiento, Don Emilio Camisay, vecino de avanzada edad y de familia oriunda de Villavil, comentó a los investigadores, que su padre trabajó en el lugar hacia fines de 1.800 en la construcción de un camino de carreta abierto a pico y pala para unir Andalgalá con Tucumán, y que no se pudo concluir por una fuerte crecida del Río Villavil que lo destruyó en varios tramos.

Registros históricos marcan que el camino fue financiado con fondos nacionales y que comenzó a construirse en el año 1.875. La obra llegó hasta Cuesta Colorada, en las proximidades de la Quebrada de Carapunko, cercano al puesto de la familia Acosta, en la divisoria de aguas entre Andalgalá y Aconquija.

Sobre los motivos para la creación del camino, cabe remarcar que en las últimas décadas del siglo XIX Andalgalá, Belén y Tinogasta contaban con un comercio activo y próspero con Tucumán, especialmente en la inserción de vinos, cueros y frutas secas.

Hacia 1.903 el diario provincial «La Ley» destacaba que la obra vial que pasaba por Carrizal en Quebrada de Villavil es «... un hermoso trecho de camino de más o menos 22 kilómetros, bien ejecutado…», que fue abandonado para iniciarse un tramo entre el Campo de Pucará y Punta del Agua dirigiéndose a Aconquija y Sunchal, y otro tramo partiendo de Concepción de Tucumán. «En suma, se ha construido tres pedazos de camino… sin conexión una con otra».

Las estructuras adoquinadas dispuestas transversalmente a la traza del camino eran obras de arte realizadas por el organismo nacional encargado de la construcción vial, que tuvieron como funcionalidad desviar el agua de lluvia que tomaba dirección del camino, y de esta forma controlar la erosión o zanjeado.

El camino desde Andalgalá hacia Tucumán se concretó en la primera década del siglo XX, sólo que el tramo por Quebrada de Villavil se cambió por una subida en zigzag en cerros ubicados más al sureste, dando lugar a la Cuesta de La Chilca.

El tramo del camino descubierto en Carrizal fue restaurado en 2.005 para por fin cumplir funciones, esta vez al servicio del minero-ducto y de los estancieros del Carrizal, Carapunko y El Pantanillo, propiedades a lo largo del sistema. Fue señalizado con carteles para su identificación y reconocimiento como camino histórico.

Mumbai
Kolkata

El Sitio no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores ni de las reflejadas por sus lectores en los comentarios de noticias o artículos, correspondiendo toda responsabilidad a la persona que realiza tales comentarios o expone esas opiniones. No se permiten comentarios ofensivos o insultantes, los cuales serán bloqueados en forma automática por el sistema.

Bangalore
Artículo Anterior Artículo Siguiente