
Los datos demográficos recientes de la provincia de Catamarca revelan una transformación profunda y acelerada. Lo que antes era una pirámide poblacional de base ancha y joven, se encamina hacia una estructura envejecida, impulsada por una caída estrepitosa en el número de nacimientos que no distingue fronteras departamentales.
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La caída estrepitosa de los nacimientos
A nivel provincial, el panorama es impactante: entre el año 2001 y el 2022, la natalidad en Catamarca se redujo un 42,55%.
2001: Se registraron 8.010 nacimientos.
2022: La cifra cayó a 4.602.
Proyección: La tendencia continúa a la baja, con cifras que rozan los 3.000 nacimientos anuales hacia 2024.
Foco en Andalgalá: Una reducción del 45%
Dentro de este mapa de «invierno demográfico», el departamento de Andalgalá presenta cifras que superan incluso el promedio provincial de caída.
Datos Clave de Andalgalá (Periodo 2001-2022):
Nacimientos en 2001: 378
Nacimientos en 2022: 208
Variación porcentual: -44,97%
Este dato sitúa a Andalgalá como uno de los departamentos con mayor retracción de natalidad en el oeste provincial, superando la caída de Belén (-43,37%) y posicionándose muy cerca de la media de Santa María (-49,14%).
De la «Pirámide» al «Hongo»: El futuro en 2044
El impacto de que hoy nazcan menos niños en Andalgalá y en toda la provincia se verá reflejado con total claridad en las próximas décadas. Las proyecciones para el año 2044 muestran una inversión de la estructura social:
En 1980: La población era mayoritariamente infantil y adolescente (una base sólida).
En 2044: La base de la pirámide (niños de 0 a 14 años) será significativamente más estrecha que la población adulta y mayor.
Este fenómeno implica que, en el futuro cercano, habrá menos fuerza laboral joven y una mayor demanda de servicios de salud y previsión social para una población que vive más años pero que no tiene un relevo generacional masivo.
Conclusión
El descenso de la natalidad en Andalgalá no es un hecho aislado, sino un síntoma de un cambio de era. Con casi la mitad de nacimientos que hace dos décadas, el departamento se enfrenta al desafío de planificar su desarrollo con una población que tiende a la madurez, exigiendo nuevas políticas públicas en educación, empleo y salud.