
En el corazón de la precordillera catamarqueña, un paraje custodiado por médanos gigantes renueva su devoción. Conozca la historia del hallazgo de 1946 que cambió para siempre la espiritualidad de Fiambalá.
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En la inmensidad del departamento Tinogasta, donde el viento dibuja y desdibuja montañas de arena fina, se encuentra La Puerta de Tatón. Este pequeño paraje, ubicado a poco más de 100 kilómetros de la ciudad de Tinogasta y dentro de la jurisdicción de Fiambalá, es el escenario de una de las manifestaciones de fe más profundas de Catamarca: la veneración al Señor de la Agonía.
Un hallazgo entre el agua y la arena
La historia de esta devoción nos remonta a enero de 1946. En aquel entonces, la vida en la zona era una lucha constante contra la distancia y el clima. Los métodos de comunicación eran inexistentes y el transporte se limitaba a la tracción a sangre.
Rosa Bautista Morales, un adolescente de la familia Morales-Cerapio, partió de madrugada montado en un burro hacia Medanitos, a 25 kilómetros de distancia, para buscar víveres. Al mediodía, bajo un sol agobiante y frente a las aguas del río Abaucán, el joven se detuvo a beber. Fue allí donde un destello metálico capturó su atención.
Tras excavar entre el barro y las raíces, Rosa quedó perplejo: acababa de encontrar una imagen de Nuestro Señor Jesucristo. Tras orar e implorar iluminación divina, el joven puso a resguardo la imagen en un sauce y completó su mandado para regresar al anochecer con el tesoro a su hogar.
Un misterio que se convirtió en milagro
A pesar de las investigaciones de las autoridades eclesiásticas de Fiambalá en aquel 1946, nunca se pudo determinar el origen de la figura. Nadie la reclamó; nadie sabía cómo había llegado al lecho del río. Ante el misterio, el pueblo la adoptó como propia bajo el nombre de El Señor de la Agonía, debido a la expresión de resignación y dolor en el rostro de Cristo.

Un detalle que conmueve a los fieles es el destino de su hallador: Rosa Morales, tras dedicar su vida al trabajo en el sur del país, falleció a los 33 años, la misma edad que Cristo, un hecho que muchos consideran una señal de su vínculo sagrado.
El reencuentro de un pueblo
Hoy, la tradición sigue más viva que nunca. El Señor de la Agonía no solo reside en su oratorio; los habitantes de Tatón mantienen la costumbre de pasar la imagen de casa en casa, permitiendo que cada familia comparta días de oración en su intimidad.
Este año, las celebraciones en Puerta de Tatón prometen ser una vez más un punto de encuentro para peregrinos de todo el país. La jornada estará marcada por:
Hs. 7:00 – Llegada a Capilla Sr. de la Agonía – Puerta de Tatón
Hs. 7:00 – Terminación de la Novena de Promesantes
Hs. 9:00 – Santa Misa
Hs. 10:00 – Homenajes de diferentes Ballets y Artistas
Hs. 12:30 – Brindis
Hs. 12:30 – Corte de Tortas
Hs. 16:00 – Sorteo de la Rifa Tradicional del Señor de la Agonía
La Puerta de Tatón espera a los fieles para agradecer por la salud, el trabajo y las cosechas. Es, como dicen los lugareños, el reencuentro con «nuestro Dios que escucha y bendice».
Guía para el viajero
Para llegar, se debe tomar la Ruta Nacional Nº 60, pasar Fiambalá y Saujil. En el cruce hacia Medanitos, se avanza pasando por La Soledad y el río Abaucán, donde el paisaje se transforma en un mar de dunas antes de ingresar finalmente a Tatón. Debido a que la imagen suele viajar con sus peregrinos por distintos puntos del país, se recomienda consultar previamente si el Cristo se encuentra en su oratorio antes de emprender el viaje.