
Tras una conmovedora peregrinación de más de seis horas desde el puesto de las Piedras Paradas, las imágenes de San Sebastián y San Roque llegaron al pueblo acompañadas por una multitud de fieles. Comienza así el calendario de honras patronales en la Villa.
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El sonar de los bombos y el eco de las plegarias marcaron ayer el inicio formal de las celebraciones patronales en honor a San Sebastián. En un acto de profunda identidad cultural y religiosa, el tradicional Misachico completó su recorrido, uniendo el paraje de Piedras Paradas con el corazón del pueblo en una muestra de devoción inquebrantable.
La peregrinación, que se extendió por más de seis horas a través del paisaje pedemontano, trasladó las veneradas imágenes de San Sebastián y San Roque. El trayecto no solo fue un desafío físico para los peregrinos, sino un espacio de encuentro donde familias enteras se sumaron para renovar sus promesas y agradecer por los favores recibidos.
Un ritual que trasciende generaciones
El arribo de las imágenes a la Villa de Pomán fue recibido con emoción por vecinos y visitantes. Este ritual, que constituye una de las manifestaciones de fe más antiguas de la región, combina la liturgia católica con las costumbres arraigadas de los pueblos del interior catamarqueño.

«La llegada de los santos es un momento de esperanza; es sentir que la comunidad se fortalece y se une bajo un mismo sentimiento espiritual», expresaron fieles presentes durante la recepción.
Días de celebración
Con la llegada de los patronos, la Villa de Pomán se encamina a vivir sus días más importantes. Se espera que durante la semana continúen las actividades litúrgicas, los rezos de novenas y los actos culturales que caracterizan a esta festividad, la cual atrae año tras año a peregrinos de distintos departamentos vecinos.
Las autoridades locales y la comunidad eclesiástica invitan a todos a participar de las celebraciones, bajo el lema de protección y guía que San Sebastián y San Roque representan para el pueblo pomanisto.