
De un histórico 90% a un 58%: investigaciones de la UBA y el CONICET revelan cómo la sociedad argentina transformó sus creencias y su forma de vincularse con la fe.
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La inminente llegada del Papa a la Argentina vuelve a poner en el centro de la escena una pregunta que desde hace años ocupa a investigadores, sociólogos y especialistas en religión: ¿el catolicismo continúa siendo la religión mayoritaria?
Los estudios realizados por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) —que retoman los aportes de destacados investigadores como el fallecido sociólogo Fortunato Mallimaci— muestran que el panorama religioso argentino atraviesa una transformación profunda que modifica una realidad que durante décadas parecía inalterable.
Argentina dejó atrás el histórico predominio casi absoluto del catolicismo para ingresar en un escenario caracterizado por una creciente diversidad de creencias, prácticas y formas de vinculación con lo religioso. Si bien la Iglesia Católica conserva la mayor cantidad de fieles, los estudios reflejan una pérdida sostenida de su peso relativo.
El fin de un predominio casi absoluto
Durante gran parte de su historia, Argentina fue considerada una nación mayoritariamente católica. Los registros históricos muestran que a comienzos del siglo XX alrededor del 97% de la población se identificaba con esa religión.
Sin embargo, las investigaciones más recientes evidencian una disminución progresiva de ese porcentaje:
Población católica actual: Se ubica entre el 58% y el 62,9% de la población adulta.
La caída de la última década: El catolicismo perdió más de diez puntos porcentuales de representación dentro de la sociedad argentina.
Aunque continúa siendo la religión con mayor cantidad de adherentes, la diferencia respecto de otros grupos es cada vez menor, configurando un escenario mucho más diverso.
El crecimiento de la primera minoría: los «sin religión»
Uno de los fenómenos más destacados por los investigadores es el crecimiento sostenido de las personas que no poseen filiación religiosa. Dentro de este universo se encuentran agnósticos, ateos e individuos que se definen como "indiferentes" frente a las creencias tradicionales.
Dato clave: Este sector constituye actualmente la primera minoría significativa dentro del mapa religioso argentino, representando entre el 18,9% y el 19% de la población total.
Los estudios señalan que esta tendencia tiene una presencia especialmente relevante en sectores con mayores niveles educativos. Su expansión refleja una transformación cultural que va más allá de la baja en la identificación institucional: muestra nuevas formas de comprender la espiritualidad y la vida secular.
El avance sostenido de los evangélicos
El otro gran protagonista de este cambio es el mundo evangélico. Los datos indican que este sector representa aproximadamente el 15,3% de la población argentina y mantiene una tendencia ascendente.
A diferencia del grupo sin filiación, las investigaciones mencionan que la presencia evangélica se concentra mayormente en sectores con menor acceso a la educación formal, consolidando una expansión territorial y comunitaria que contribuye fuertemente a la diversificación del campo religioso.
De esta manera, el retroceso del catolicismo encuentra dos contrapartes bien diferenciadas:
Personas sin filiación religiosa (urbanas y de mayor escolaridad).
Iglesias evangélicas (con fuerte inserción comunitaria y popular).
La revisión del mito de la «Nación Católica»
Los estudios desarrollados desde la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA también analizan una idea históricamente arraigada en la cultura del país: la noción de que ser argentino y ser católico eran conceptos inseparables.
Los investigadores abordan de manera crítica el denominado mito de la «Nación Católica», una construcción que durante mucho tiempo presentó al catolicismo como un rasgo inherente a la identidad nacional. Según los análisis académicos, esa visión tiende a invisibilizar la pluralidad actual y contribuye a sostener antiguas jerarquías sociales e imaginarios homogeneizantes que ya no coinciden con la realidad del país. Individuación: nuevas formas de vivir la fe
Más allá de los fríos números de las estadísticas, los estudios identifican un cambio en la manera en que las personas experimentan sus creencias. La UBA destaca aquí el concepto de individuación: una tendencia según la cual los creyentes desarrollan vínculos más personales, autónomos y libres con la espiritualidad.
Este fenómeno se da incluso dentro del propio catolicismo. Muchas personas eligen relacionarse con la divinidad de manera individual (rezar en casa, apelar a santos o creencias propias) antes que participar regularmente en actividades institucionales o asistir semanalmente a los templos.
Hoy predomina una vivencia religiosa desarrollada en la intimidad y una disminución generalizada de la asistencia a los cultos. Esto no implica necesariamente un abandono de la fe, sino una profunda transformación en la forma en que los argentinos construyen su experiencia espiritual.