
La noticia cayó como un baldazo de agua fría en las comunidades educativas de toda la provincia. A pocas horas de la fecha prevista en la agenda oficial, y cuando las escuelas de los distintos niveles y modalidades ya tenían todo listo para viajar, el Ministerio de Educación comunicó que la instancia provincial de la Feria de Ciencias se realizará de manera virtual por supuesta falta de presupuesto.
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El cambio a última hora generó un fuerte malestar y profunda desilusión entre docentes, estudiantes y familias, quienes venían trabajando durante meses para llegar de la mejor manera a la presentación presencial.
Esfuerzo, recursos y expectativas truncadas
Prepararse para la feria no es tarea sencilla. Implica semanas de planificación, desarrollo de producciones, diseño de stands, armado de carteleras y, en muchos casos, un importante esfuerzo económico con recursos propios de los docentes y las familias para cubrir materiales, impresiones y la logística necesaria.
El malestar no apunta a la existencia de una alternativa virtual, sino al momento y la forma en que se comunica una decisión de esta magnitud. Si la fecha estaba estipulada en el calendario educativo, las instituciones organizaron sus tiempos, cronogramas y traslados en consecuencia.
Como señaló el profesor Juan Guerrero A RADIO EL ESQUIU—quien trabaja con escuelas de período especial y de zona inhóspita—, la medida tomada de forma unilateral por las autoridades deja una sensación de bronca y desamparo: «Hay como una especie de soberbia y silencio en el Ministerio de Educación», cuestionó, advirtiendo que la falta de previsión afecta de manera directa a las delegaciones del interior provincial.
Más que un trabajo, un espacio de encuentro y hermandad
Uno de los puntos más cuestionados por la comunidad docente es la pérdida de la experiencia presencial. Proyectos avanzados como investigaciones sobre el agua en zonas locales o iniciativas tecnológicas e inclusivas —tales como «Robótica con identidad», orientada a crear arte inspirado en los pueblos originarios— fueron pensados para ser mostrados, tocados, observados y defendidos cara a cara.
Con el paso a la virtualidad reducido al envío de un documento digital, se pierden aspectos fundamentales del proceso educativo:
El intercambio real: La posibilidad de que estudiantes de diferentes puntos de la provincia conozcan otros trabajos, debatan y generen nuevos aprendizajes.
La convivencia y la integración: El valor del viaje compartido, la oportunidad de hacer nuevos vínculos, conocer realidades diversas y la participación de escuelas especiales junto a estudiantes con discapacidad.
El estímulo al esfuerzo: El reconocimiento directo a las noches de desvelo, el trabajo fuera de horario y la ilusión de los chicos.
Desilusión en las escuelas
Hoy, en las aulas de Catamarca, no se escucha solamente enojo; se respira desánimo y desmotivación. Promover la ciencia y la investigación en las escuelas exige también sostener los espacios de socialización donde los jóvenes pueden compartir lo que producen.
Modificar las reglas de juego prácticamente sobre la fecha desestabiliza a las instituciones y deja en evidencia que organizar también implica prever. El esfuerzo de docentes y alumnos merece ser respetado, contemplando siempre el impacto real que las decisiones ministeriales generan dentro de las escuelas.