
En un duelo vibrante, tácticamente disputado y de alto voltaje, Sportivo Aconquija de Chaquiago dio el golpe en las semifinales del Torneo Apertura de la Liga Andalgalense de Fútbol (LAF) y se metió en la gran final de la Tercera División.
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El «Canario» dejó en el camino a un Tiro Federal que llegaba a los play-offs como único líder e invicto, ratificando que en las instancias decisivas la jerarquía y el corazón pesan más que las estadísticas previas.
Un primer tiempo de máxima tensión y pierna fuerte
Desde el pitazo inicial, el encuentro dejó en claro por qué ambos equipos estaban en la pelea por el título. La primera etapa mostró a dos propuestas neutralizándose mutuamente: un mediocampo poblado, presión alta y mucha intensidad para cortar circuitos de juego sin regalar ni un solo metro de terreno.
La fricción y el respeto mutuo dominaron el desarrollo, pero aun así hubo tiempo para las emociones en las áreas. Ambos conjuntos contaron con una chance clara de gol por bando, pero los arqueros respondieron con seguridad y ahogaron el grito en el arranque, mandando el cero al descanso.
El golazo que rompió la historia y desató la locura
En el complemento, el desarrollo ganó en dinamismo. Aconquija leyó mejor los espacios libres, adelantó sus líneas y comenzó a arrimar peligro con jugadas punzantes, aunque careció de la precisión necesaria en los metros finales para plasmarlo en el marcador.
El quiebre del partido llegó en una genialidad inolvidable. Cuando el trámite se volvía disputado, Robledo tomó el balón en tres cuartos de cancha y, viendo adelantado al guardameta, sacó un verdadero misil de media distancia que viajó con destino de red y se metió por encima del arquero de Tiro. Un golazo de otro partido que silenció a los presentes y puso el 1-0 para desatar la locura de todo Chaquiago.
Suspenso, polémicas y manos salvadoras
Con el marcador adverso, el «Glorioso» no tuvo más remedio que volcarse al ataque en busca del descuento, acorralando al Canario contra su área.
La gran polémica de la tarde se vivió en una jugada donde el delantero de Tiro conectó un certero cabezazo que tenía destino de red; sin embargo, en una acción al límite, la pierna salvadora de un defensor central de Aconquija evitó la caída de la valla sacando el balón sobre la línea (o desde adentro según los reclamos airados de todo el banco local). Del otro lado, el arquero Facundo Porras se vistió de héroe bajo los tres palos, neutralizando cada embestida con intervenciones providenciales para sostener la ventaja.
En los minutos finales el clima se picó, la tensión subió al máximo con pierna fuerte y nerviosismo, hasta que el Internacional Marcusi Álvarez decretó el final del encuentro.
Con el silbatazo agónico, se desató el festejo alocado de Sportivo Aconquija, que aguantó la jerarquía del puntero, metió un gol para la historia y ya piensa en la gran final de la categoría ante Ferrocarril.