
Bajo la consigna conjunta de que el crecimiento minero debe traducirse en beneficios tangibles para el territorio, los departamentos de Belén, Andalgalá, Santa María y Tinogasta-Fiambalá se encuentran en estado de alerta.
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Ante la compleja situación socioeconómica, vecinos, trabajadores desocupados y referentes regionales emitieron un contundente pronunciamiento dirigido a los directivos del proyecto minero Agua Rica-Alumbrera (MARA) y a las autoridades provinciales, advirtiendo sobre posibles medidas de fuerza si no se atienden sus demandas históricas.
Trabajo local frente a la crisis
El núcleo del reclamo radica en la necesidad imperiosa de que las millonarias inversiones y las etapas de desarrollo que lleva adelante el yacimiento metalífero prioricen de manera absoluta la mano de obra local.
Los firmantes denuncian que la comunidad atraviesa una delicada coyuntura económica y cuestionan que, a pesar de la magnitud de la explotación en la región, se incorpore personal de otras provincias o regiones antes de dar respuesta a los desocupados del departamento. «No se trata de una solicitud corporativa ni de un pedido de privilegios, sino de una demanda justa de federalismo interno y de responsabilidad social empresaria» explicaron, enfatizando que el derrame económico debe materializarse en obras de infraestructura y desarrollo sustentable directo para las comunidades impactadas.
Cuestionamientos a la representación institucional
Uno de los puntos más firmes e innovadores del actual documento apunta directamente a la estructura de relaciones comunitarias que MARA mantiene en el oeste catamarqueño. Los pobladores manifestaron que urge un cambio profundo en el perfil de quienes ejercen como nexos entre la empresa y el pueblo:
«Queremos que quienes representen a la empresa en Belén sean referentes genuinos de nuestra propia comunidad; personas que conozcan de cerca nuestra realidad, nuestras necesidades históricas y las verdaderas dificultades que atraviesan las familias del departamento».
Un petitorio integral para todo el oeste
El descontento no se limita al ámbito laboral o a una sola localidad, sino que abarca un pliego de demandas estructurado regionalmente para garantizar un impacto equitativo:
Oportunidades laborales y capacitación: Empleo inmediato para los desocupados locales y programas de formación técnica para los jóvenes de la región.
Participación de proveedores: Mayor integración de emprendedores y empresas de servicios locales en la cadena de valor minera.
Infraestructura y ambiente: Obras concretas que respondan a las demandas históricas de las poblaciones de influencia y un estricto cumplimiento de los compromisos ambientales.
Diálogo real: Apertura de canales de comunicación transparentes donde las comunidades dejen de ser espectadoras y pasen a ser protagonistas activas.
Hacia una mesa de diálogo transparente
Frente a este escenario de tensión latente y la advertencia de posibles bloqueos en los accesos a los proyectos mineros, los sectores autoconvocados adelantaron que buscarán formalizar la presentación del pliego ante el Ministerio de Minería de la Provincia y las gerencias de la compañía.
El oeste catamarqueño ha dejado en claro que su tierra aporta los recursos, pero exige, como contrapartida innegociable, inclusión real, trabajo genuino y un compromiso humano y transparente con el futuro de su gente.