
Un hallazgo realizado en Andalgalá se convirtió en un aporte científico de relevancia provincial. Rocío V. Reales, joven andalgalense y estudiante de Ciencias Biológicas, es una de las autoras del trabajo que documentó por primera vez para Catamarca la presencia del anó grande.
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Hay historias que comienzan con algo tan sencillo como observar un ave y terminan convirtiéndose en un aporte para la ciencia. Eso ocurrió en Andalgalá, donde el registro de un ejemplar de anó grande (Crotophaga major) dio origen a un trabajo científico que documenta, por primera vez, la presencia de esta especie en la provincia de Catamarca. El artículo fue aceptado para su publicación en la revista Nuestras Aves, luego de atravesar un riguroso proceso de revisión por pares y por un comité científico.
En ese trabajo figura el nombre de Rocío V. Reales, joven andalgalense que integra el equipo de investigación junto a Gabriel Reinoso Franchino y Graciela N. Lencina. El artículo, titulado «Primer registro documentado del Anó Grande (Crotophaga major) en la provincia de Catamarca, Argentina», tiene como eje un registro concretado el 22 de abril de 2025 en suelo andalgalense, un acontecimiento que amplía de manera significativa el conocimiento científico sobre la distribución de esta ave en el noroeste argentino.
Evidencia y distribución
El anó grande tiene su distribución principal asociada al noreste argentino, por lo que Catamarca se encontraba fuera del área teórica asignada a la especie. La observación realizada en el departamento no constituyó un simple avistamiento informal, sino que fue rigurosamente documentada mediante registros fotográficos y en video, aportando la evidencia indispensable para respaldar científicamente el trabajo.
El ejemplar fue avistado en un ambiente periurbano próximo al Arroyo del Huayco, un afluente clave del río Andalgalá. El estudio profundiza también en el análisis sobre el comportamiento y la posible dispersión de la especie. Al respecto, los investigadores señalan que el registro podría corresponder a un desplazamiento ocasional fuera de su rango habitual, estimando que la presencia de individuos aislados suele vincularse con movimientos a lo largo de los principales cursos de agua. De este modo, un hecho cotidiano en la naturaleza local se transforma en un documento de valor para la avifauna del país.
Talento y esfuerzo desde el interior profundo
Detrás del descubrimiento científico se despliega una historia humana que trasciende el ámbito académico. Rocío Reales representa a una nueva generación de jóvenes andalgalenses que apuesta por la formación, el rigor analítico y la investigación.
Oriunda de una familia trabajadora y esmerada de la comunidad, su recorrido académico constituye un motivo genuino de orgullo regional. Su participación activa en una publicación de estas características demuestra con hechos que el talento, la vocación y la excelencia también se gestan en el interior profundo de Catamarca.
Actualmente, Rocío transita la etapa final de sus estudios universitarios, con la proyección de culminar su cursada este año para recibir su título como Licenciada en Ciencias Biológicas y Bióloga. Mientras avanza hacia esa meta profesional, su firma ya forma parte de un hito para la ciencia catamarqueña: el primer registro documentado del anó grande en la provincia.
Un orgullo que trasciende Andalgalá: una investigación, un hallazgo inédito y una joven comprometida con el conocimiento que demuestran que observar, estudiar y perseverar es también una forma de hacer historia.