
En una tarde cargada de dramatismo y fútbol luchado, Los Amorosos de Villavil se metieron en la gran definición del Torneo Clausura de la AFB tras derrotar por 2-1 a Huasán. Con un Héctor Reynoso en estado de gracia, el equipo de Villavil supo sufrir para terminar festejando un pasaje dorado a la final.
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Un primer tiempo de ida y vuelta
El arranque fue el esperado para una semifinal: parejo, trabado en el medio y con los dientes apretados. Sin embargo, fue el «Agro» de Huachaschi quien golpeó primero. A los 12 minutos, tras un centro preciso, Maxi Aguirre ganó de arriba y puso el 1-0 de cabeza para desatar el festejo de la parcialidad de Huasán.
La respuesta de Villavil no tardó en llegar de la mano de su gran figura. A los 21 minutos, apareció el «Gordo Amoroso», Héctor Reynoso, para frotar la lámpara: sacó un remate magistral que se colgó en el ángulo, dejando sin opciones al arquero y estampando la igualdad. Antes del descanso, Huasán tuvo dos chances claras para volver a ponerse en ventaja, pero la falta de puntería mantuvo el 1-1.
Sufrir para gozar: El milagro de San Antonio
En el complemento, la tónica no varió. El juego fue una batalla física donde Huasán, a pesar de la paridad, encontró los caminos más claros. Yonatan Martínez tuvo una oportunidad manifiesta pero se quedó «sin nafta» en la definición, y poco después Córdoba desperdició un mano a mano increíble frente al arquero López, enviando el balón afuera.
San Antonio, lejos de rendirse, empezó a empujar con más corazón que juego. El arquero de Huasán se estaba convirtiendo en héroe al sacarle un cabezazo agónico a Nico Luna, pero el destino tenía guardado un giro inesperado.
Cuando el partido parecía morir en los penales, llegó el error fatal. A los 44 minutos, tras un despeje largo desde el área de Villavil, el defensor Soria falló en el cálculo y le dejó la pelota servida a Héctor Reynoso. El goleador no perdonó: definió bajo y esquinado para el 2-1 definitivo.
Los minutos adicionados fueron para el infarto. Huasán fue a buscar la heroica y casi lo logra: primero con un cabezazo de Maxi Aguirre que terminó en las manos de López, y en la última del partido, Luis Rodríguez no pudo empujar el balón frente al arco tras un centro agónico.
Con el silbatazo final, estalló el festejo de «Los Amorosos», que con garra y la jerarquía de Reynoso, ya están en la gran final del Clausura.